Aquí están escritos mis recuerdos, mis memorias de aquellos días, los gritos, las lágrimas, las explosiones que rompieron los oídos de muchos, los cristales rotos. Los lloros de los niños, los gritos de las mujeres. El sonido de la destrucción. El sonido del dolor. La gente que no había muerto salía apresurada de su casa, y corría, corría tratando de evitar los cadáveres tendidos en el suelo.
Día 22 de Escapril
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